Cada generación tiene algo que contar, y cada vez que un joven habla con una persona mayor, sin duda aprenderá algo; como mínimo, podrá acercarse a una época ya pasada de manos de quien la vivió en vivo.
Esta idea hizo posible que, en 1929, en Estados Unidos se realizase una recopilación de las vivencias de las personas más ancianas de la época. En ella podemos escuchar incluso a una persona que nació en 1829. Sin duda, un raro testimonio del pasado de Estados Unidos.