El 24 de diciembre de 1914, el Frente Occidental era el infierno en la Tierra. Primera Guerra Mundial: hambre, frío, una masacre constante. Apenas podemos imaginar la situación infrahumana que vivían los soldados de las trincheras, alemanes e ingleses, que habían ido a matar y morir a una guerra que quizás ni entendían. Ese día, los soldados alemanes comenzaron a poner una humilde decoración navideña en su lado.
De repente, se escucha una canción: “Stille Nacht”, Noche de paz, cantada en alemán. A lo lejos, otra voz responde: “Silent Night”, cantada en inglés. Poco después, los soldados de ambos bandos empiezan a saludarse, a abrazarse, a desearse mutuamente felices fiestas. Como si fueran amigos desde siempre. Se intercambian pequeños regalos: unos cigarrillos, unos calcetines secos, un poco de whisky. Juntos, lloran y entierran a sus muertos. Juntos, algunos empiezan a rezar el Salmo 23: “El Señor es mi pastor, nada me falta…”. Incluso jugaron un partido de fútbol, que ganó Alemania 3-2.
En algunas zonas, la Tregua de Navidad duró hasta Año Nuevo. Los oficiales de ambos bandos castigaron a los soldados por confraternización, e incluso hubo bombardeos al año siguiente para evitar nuevas treguas. Pero no pudieron hacer que se olvidara el que fue uno de los episodios más bonitos del Siglo XX.
En este vídeo, podemos escuchar la grabación de una versión de “Stille Nacht”, grabada en 1910 e interpretada por la contralto Ernestine-Schumann-Heink. Quién sabe si la escuchó alguno de los soldados alemanes, inspirándole para cantar durante la tregua.